viernes, 12 de junio de 2015

Las 5 emociones más toxicas



1. Ansiedad. Ésta aparece cuando sientes que se acerca una amenaza, cuando visualizas el futuro de manera negativa y, en consecuencia, intentas prepararte para hacerle frente. La ansiedad como reacción normal te permite afrontar una presión externa; sin embargo, es tóxica cuando se vuelve crónica, ya que se convierte en un temor irracional, excesivo.

2. Angustia. Diariamente enfrentamos  situaciones que pueden generar en algún malestar Y esto es totalmente normal. Este malestar, decaimiento o falta de ganas, se le llama “bajo”, el problema surge cuando éste se convierte en una constante. La angustia puede produce malestar, incomodidad y depresión.Cuanto más tiempo pases en este estado, más tóxica se volverá esta emoción.
3. Enojo. Es una fuerza emocional que, cuando se canaliza de manera ganadora, te hace seguir adelante superando obstáculos; sin embargo, si no se sabe manejar se puede convertir en violencia y un factor destructor para ti y los que te rodean.

4. Envidia.  Es un sentimiento que intoxica tus relaciones interpersonales y la forma de conectar con quienes te rodean. El envidioso tiene una gran dificultad para celebrar los éxitos de los demás, y a que realiza una comparación inmediata en la que siempre sale perdiendo. Éste es un sentimiento que puede crecer sino se aprende a controlar.
5. Culpa. No siempre las emociones que experimentas  te favorecen, sino que, paradójicamente, muchas veces atentan contra tu felicidad. Es  el caso de la culpa falsa o culpa tóxica, que posee un efecto letal: bloquea tu capacidad de disfrutar de la vida.

viernes, 29 de agosto de 2014

La casualidad no existe




Nosotros Atraemos Todo lo que Sucede a Nuestro Alrededor, con nuestros Actos, Pensamientos, Palabras y Sentimientos:
Las Leyes de la Física Clásica son muy Claras : Todo en la Vida son Acciones que son un Inicio, y Reacciones que son un Final de esa acción, por ello : A toda Acción hay una Reación, de la misma Intensidad pero en Sentido Contarrio.- Y si creemos en esta Ley, entonces esta misma Ley anula lo que conocemos como Casualidad, porque las casualidades deberian ser tambien Hechos Reactivos que se presentarian en nuestra vida diaria, pero si estos Hechos Reactivos no se sostienen en un Inicio Activo, entonces simplemente No Existen, y si estos Hechos no existen porque carecen de Inicio, simplemente nunca se han presentado y mucho menos pueden aparecer « como por arte de magia », por lo tanto, las Casualidades No Existen, simplemente porque no existe NADA que la PRODUZCA.
Y si continuamos aplicando esta Ley Física de Acción y Reacción, debemos decir, que solo Existen las CAUSALIDADES, porque una Causalidad si tiene un Inicio Activo que la impulsa a existir, y porque proviene de una CAUSA.- Entonces tenemos que una Acción que es una Causa, produce una Reacción que es su Efecto y asi tendremos CAUSA-EFECTO……….Acción-Reacción.
Por lo tanto, en cada acto de la vida diaria de cualquier Ser Humano, solo existen Causas y Efectos, y las Causas SOLO se producen con Acciones que se Piensan, se Hablan, se Actuan y se Sienten. De tal forma que todo lo que cada persona Habla, Piensa, Actua y Siente, PRODUCE una CAUSA, de la misma Intensidad, pero en Sentido Contrario, y a esta Acción se le llama CAUSALIDAD, porque proviene de una Causa y por lo tanto, Producira un EFECTO.
Y tambien la Ley Física de las Polaridades, indica claramente que solo existen DOS Tipos de Polaridades : Positivo y Negativo, y basandose en esta Ley, podemos afirmar, que cada Acción que es una Causa, y que a la vez produce una Reacción que es su Efecto, se PRODUCIRA solamente en Forma Positiva o en Forma Negativa.
Entonces como resultado tenemos que lo que pienso, hablo, actuo y siento, es lo que Obtengo yo mismo, y si deseo un Efecto Positivo en mi persona, tendre que accionar una Causa Positiva, que a su vez me creara un efecto en la Glandula Pineal que producira ENDORFINAS, tambien denominadas las Hormonas de la Alegria, que tendrán un efecto de felicidad, plenitud, paz y relajación en la persona que las produzca.- Por el contrario, si pienso, hablo, actuo y siento negativamente, entonces estare inhibiendo la producción de Serotonina, Endorfinas y Dopaminas, que son las Hormonas llamadas de la Felicidad, el Amor y el Deseo, y se estará iniciando como en automático, un cuadro de Estres que seguirá incrementándose si se prosigue creando situaciones negativas.
Entonces, somos los Creadores de nuestro propio destino, pues Absolutamente nadie puede intervenirlo ni manipularlo si nosotros no lo queremos o dejamos, y entonces no existen « culpables » que nos hayan hecho daño alguno y aqui los Paradigmas se Caen como los naipes, pues ya entendiendo esto, no podemos echar la culpa de nuestras emociones y sentimientos, a ninguna persona ni a ninguna situación externa.
De nosotros depende cuánto nos Queremos y qué deseamos para nosotros mismos, si queremos que nuestra vida diaria sea de paz, tranquilidad, armonía, relajación, y plenitud, entonces la llave es Crear Serotonina, Endorfinas y Dopaminas, con la palabra, el pensamiento, la acción y el sentimiento, y si deseamos estres, sufrimiento y tristeza, pues hablemos, pensemos, actuemos y sintamos, mal de las personas y situaciones que nos rodean a diario y a cada instante………………..nosotros tenemos la Clave y la Llave para ser Felices o Infelices, y nadie externamente podrá cambiar esto si no se lo permitimos, pues si así ocurriese, solo estaremos entregando nuestra Creatividad a otra persona y si, continuaremos en DEPENDENCIA externa, dejándonos ser Rehenes emocionales de los demás.
Y si Nada es Casualidad, entonces leamos a Continuación:
Muchos de nosotros en este tiempo presente hemos visto el Número 11 en muy diversas ocasiones y circunstancias, incluso el Doble Once, de esta manera: 11:11 como si fueran las Once de la mañana con once minutos, o las Once de la noche con once minutos……….y en todas esas ocasiones, Claro que para nada estamos pendientes esperando el reloj digital para que marque esos Números, para nada, todo ocurre en milésimas de segundo, y es que “algo” nos impulsa de repente a voltear nuestra vista y posarse en esos Números del 11:11………………….y no solo en los relojes digitales, pues sucede que también lo visualizamos en las placas del auto que esta enfrente de nosotros al manejar por las calles de nuestra ciudad, o en el horno de microondas, o en los números de alguna tarjeta, o en los boletos para entrar al cine, o en donde quiera que se puedan presentar NUMEROS……………….ahi estarán en muchas ocasiones, estos números 11:11 Recordándonos……………………….si, recordándonos que ES LA HORA, pero de qué??, de INICIAR el Camino de Regreso al Hogar, de ReEncontrarnos con nuestro Cristo Interno, con nuestra Esencia, con nuestro Yo Interior………….en una palabra, con Dios…..
Este Número ONCE, es el Inicio del Despertar de la Conciencia para todo aquel Ser Humano que en su Libre Albedrio tan particular, desee Retornar al Hogar del Padre, es el “boleto” que cada persona debe “comprar” para tener un asiento en la Gran Fiesta, en la Gran Jerusalem de los Católicos, en el Cielo de los Musulmanes, en el Shamadi de los Hindús, en el Nirvana de los Budistas, en la Quinta Dimensión de los Filósofos de esta Nueva Era, es en sí, el “pase” para Dar ese tan comentado Salto Quántico de los Físicos Teóricos que estudian la Física Cuántica, es el Despertar y Total Reconexión de esas 10 Hebras Latentes y por hoy Desconectadas de ADN que los Genetistas denominan “ADN basura” :-)……………es en si Señores: El Regreso a las Tierras donde Mana la Leche y la Miel, esos mundos de Luz, Amor y Verdad, de que tanto hablan nuestros hermanos mayores en sus contactos, canalizaciones, escrituras automáticas, “visiones”, etc., es donde el Cielo y la Tierra se funden en un Abrazo Álmico, y se conectan para todo aquel Ser Humano que tenga la Voluntad, la Fortaleza y la Paciencia en su Corazón, para hacer Tangible esa PROFECÍA tan largamente esperada desde tiempos remotos, donde sólo los videntes, escribas, sahoris, chamanes, naguales, sacerdotes, clarividentes, alquimistas, hechiceros, visionarios, etc., tenían el “privilegio” de saber “cuándo, dónde y cómo” ocurriría………….y si, el Tiempo ha llegado, pues es AHORA, donde se UNIFICAN EN LA UNICIDAD, quiéérase o no, crase o no, la Magia, la Religión y la Tecnología, con la Filosofía Oculta y la no tan Oculta, con el Esoterismo, la Teosofía, el Exoterismo, con los Cabalistas, y los Astrólogos de Oriente y Occidente, y donde los Rituales Sagrados de los Indios Hopi a la Tierra, se Conectan con los Calendarios del Real Tiempo de los Mayas en su Frecuencia 13:20, y los Hijos del Quinto Sol de los Aztecas Inician su Vereda Cósmica con la Alborada de sus primeros Rayos, y los Caballeros Jaguar Olmecas inician sus Danzas al Cielo, los Hijos de Horus en Egipto se Alinean con Sirio y el Cinturon de Orión, y los Incas incian su Peregrinar a su Puerta Estelar de Tihuanaco anunciando que su Diosa Orejana esta por llegar,y en Stonehenge los Druidas Celtas se aprestan a su reencuentro con la apertura de su Portal Megalítico, y los Thuata de Danad regresan en sus trajes de Jinas con las Hadas, Elfos, Gnomos y Silfides por las llanuras Irlandesas, y en la Isla de Avalon, los Caballeros de la Mesa Redonda y su Rey Arturo se preparan para el Advenimiento de sus consaguineos de Arcturus………………y así, en cada rincón de Urantia, se da con Alegria, Respeto y Agradecimiento, el Banderazo de Inicio de la Gran Fiesta Cósmica tan anunciada por cada Cultura.- Y en el cielo, las Pleyades, la Constelación de Orión y Sirio, se alinean en una casi linea recta, que enmarca el comienzo del posicionamiento de nuestro Sistema Solar con el Centro Galáctico, entre las constelaciones de Ofiucho y Escorpión, en la entrada de Acuario…………….y así, con todos estas SEÑALES, aún nuestro ego materialista se Resiste, y comenta que todo esto, son locuras, exentricidades, mentiras y alguna que otra casualidad, y su Soberbia y Orgullo, se vanagloria ingenuamente en su decrepito Egocentrismo, gritando que es el único reyezuelo de esta Creación……todavia se aferra al pasado de sus Paradigmas Religiosos, Sociales y Familiares, y donde astutamente ha mantenido en cautiverio su Alma, su Genio de la Lámpara, pues con temor sabe, que se esta cayendo a pedacitos su mundo materialista de ilusiones falsas y promesas incumplidas, y como Herodes, teme al Niño que está Presto YA para frotar esa Lámpara, para que aparezca el Genio………..
El Número Once es la Conciencia Despierta para que emerja Triunfante el Cristo Interno en todo aquel Ser Humano que desea la Paz, el Amor, La Compasión, el Altruismo y la Buena Voluntad para Todos sus Hermanos aquí en la Tierra.
2+0+0+9 = 11

Como dato a modo de post data: Los Números, las Armonías Musicales y los Colores, manienen un mismo Patrón de Frecuencia Vibratorio que se Unifican para mostrar a quien lo desee, la Sabiduria donde descansa la Divinidad.

domingo, 9 de marzo de 2014

¿Estás verdaderamente conforme con la vida que estás viviendo?


¿Estás verdaderamente conforme con la vida que estás viviendo? Si respondes que no o si dudas, ¿qué debería cambiar? A muchas personas les cuesta enfrentarse a esta pregunta tan sencilla como crucial. Algunos hasta se saltarán este editorial tratando de eludir la cuestión o lo leerán haciéndose los distraídos, como esperando que la vida misma les responda pero temiendo en el fondo que cuando la respuesta llegue, sea tarde para corregir el rumbo.

Hay muchas personas, quizá demasiadas, que llevan vidas aparentemente llenas de éxito, pero que son infelices por tener que llevar un estilo de vida muy distinto del que les hubiera gustado vivir. Éstas son las frustraciones que terminan sepultadas debajo de una profunda tristeza o escondidas en una adicción al trabajo o disimuladas en una pose cínica o, en el mejor de los casos, enmascaradas en vidas aparentemente “exitosas” pero, a la hora del balance interno, nada satisfactorias.

Hay momentos en la vida que parece empujarnos a ese balance de lo hecho y de la forma de hacerlo. La compra de una casa, el nacimiento de un hijo, una oferta importante de trabajo, cumplir cuarenta o cincuenta años, una amenaza de divorcio, la jubilación, la noticia de una enfermedad grave -sea nuestra o de algún ser querido-, y hasta algunas “buenas” noticias como la boda del menor de nuestros hijos o el nacimiento de un nieto. Casi siempre llegamos a la conclusión de que podríamos haber hecho mejor uso del tiempo y nos entristecemos de ese previsible “descubrimiento”. Como dice Simone de Beau-voir en la fuerza de las cosas, “al revisar mi historia me encuentro siempre, más acá o más allá, algo que nunca se ha cumplido”.

REFLEXIÓN Y CAMBIO

Lo difícil, en todo caso, es ser capaces de no quedarnos anclados en el sabor amargo de lo que pudo ser y no fue. Animarnos a traspasar la tristeza de los fracasos y las muchas limitaciones, hasta conseguir aprender de los propios errores. Un aprendizaje que sólo llega si somos capaces de abordar esta conciencia con ilusión y deseo de cambiar; sin ignorar aciertos pasados y sin despreciar los empeños que, aunque no resultaron del todo exitosos, valieron la pena.

La reflexión sobre la propia vida, aunque nos resulte tediosa y hasta amenazante a veces, es lo único que nos permitirá una visión más trascendente de las cosas. Esta visión más profunda y sosegada es condición para no perder el rumbo, es necesaria para impedir que las preocupaciones cotidianas o la carrera contra el tiempo nos desvíen la atención de lo realmente valioso, es imprescindible para no dejar que lo urgente postergue a lo importante.

Quiero compartir contigo el recuerdo de un viaje imaginario que, de la mano de mi terapeuta, hice a ojos cerrados hace años. Había llegado a mi sesión a la hora convenida y traía conmigo la angustia de una indecisión. Paralizado por la mezcla de incertidumbre, miedo y tristeza, todo mi mundo parecía acompañar mi estado de ánimo. ¿Qué hacer? ¿Con qué criterio? ¿Cómo saber si iba a tomar el camino correcto?

Utilizando la palabra “camino” como disparador, mi terapeuta me propuso pensar en mi vida como si fuera exactamente eso, un camino. Como otras veces, me pidió que cerrara los ojos y que me viera a mí mismo en un cruce de caminos. Que me imaginara que era un viajero que debía decidir qué camino tomar sin más datos que los que la situación le mostrara.

Sabiendo que la única forma de sacar partido de un ejercicio es comprometiéndose sinceramente con la tarea, me zambullí en el juego y me vi allí de pie, frente a media docena de caminos que se abrían en abanico, y sin tener idea de cuál sería el más adecuado para mí. Compartiendo mis pensamientos en voz alta con mi terapeuta, me quejé de que, una vez más, no había nadie allí a quien pedirle un consejo, posiblemente como velado reclamo a mi terapeuta por no ayudarme a decidir…

ESCOGER UN CAMINO

Con la decisión en mis hombros, me di cuenta de que, en principio, podía elegir entre dos opciones: podía tomar cualquier camino al azar y recorrerlo hasta el final -alegrándome de mi buena suerte si resultaba ser un buen camino o, en caso contrario, lamentándome por haber malgastado una parte de mi vida- o podía, también, aunque era evidentemente más trabajoso, tratar de descubrir antes de empezar cuál sería el mejor camino para mí. Planteado de esa manera, supe de inmediato que no querría confiar mi futuro al azar. Me senté en una roca y mire los caminos buscando señales de lo que podría encontrar al recorrerlos. El que primero me llamó la atención fue un camino que se abría a mi izquierda. Era toda una invitación a lo gozoso. A lo lejos se escuchaban risas y exclamaciones de placer. Las numerosas huellas en la tierra suave indicaban que muchos de los caminantes que habían pasado por allí lo habían elegido rápidamente. El aroma de las flores y los colores del cielo parecían augurar todo el gozo que se pudiera imaginar.

El camino que se abría un poco a mi derecha no era tan ostentoso, pero parecía el más holgado y prometedor. Adiviné que si lo tomaba tendría, por lo menos por un tiempo, acceso cómodo a todo lo que se puede comprar con dinero. Era de lo más tentador, pero el primero también lo era.

Justo entonces noté que había en el cruce un único cartel. Tenía forma de flecha y señalaba al tercer camino. Decía simplemente “Éxito”. Supe que si optaba por él podría tener acceso a todo el reconocimiento, la gloria o el aplauso que quisiera.

Un camino, bastante más a mi derecha, se escondía rápidamente detrás de una colina. Más allá, aparecía y desaparecía entre la espesura. Era un camino que planteaba muchísimas dudas, aunque eso no era motivo para descartarlo. Esa mezcla de curiosidad y temor me resultaba familiar.

En el diván de la consulta, sentía que el tiempo pasaba y que yo no acababa de decidirme. Como pasa en la vida real, por un momento pensé que debía darme prisa e inmediatamente vi, en mi ensueño, el camino que se abría a mis pies. Era el camino de los que deciden por urgencia y no por convicción, así que lo descarté.

Entonces recordé que había contado por lo menos seis caminos cuando llegué al cruce. ¿Dónde estaba el último? Nacía casi a mis espaldas, y era un sendero que a los pocos metros trepaba por una pequeña ladera que misteriosamente parecía hacerse más llana al avanzar hacia arriba. Este último sendero no ofrecía muchas pistas de adonde conducía y, sin embargo, algo de él me atraía más que los otros.

A petición de mi terapeuta imaginé que empezaba a recorrerlo. Al poco tiempo de caminar, descubrí que el recorrido era tan maravilloso como sorprendente: prismas de colores, flores extrañas y animales que nunca había visto aparecían ante mis ojos.

Sin querer me encontré pensando que a mi abuelo, el que me contaba cuentos cuando era pequeño, le hubiera encantado conocer un lugar así. No había terminado de decirlo cuando me lo encontré. Estaba allí sentado en su taburete de madera, fumando uno de esos cigarrillos que él mismo se liaba. Entonces me di cuenta. Ese camino, el que había elegido, era el camino de los sueños. Miré a mi abuelo y él me dijo adiós con la mano alentándome a seguir.

De allí en adelante la cuesta se hacía otra vez más empinada, pero mis pies parecían volverse cada vez más ágiles y mi paso cada vez más seguro. La fuerza de mis sueños empujaba mi marcha y las vistas desde lo alto eran cada vez más hermosas.

ERRAR, APRENDER, GOZAR

Abrí los ojos y me encontré con la mirada de mi terapeuta que sonreía satisfecha: -La vida es el recorrido de un camino que cada uno elige -me dijo-. A veces acompañados y otras en soledad, vamos descubriendo lo que nos espera o confirmando lo que habíamos previsto, superando los obstáculos, redoblando el esfuerzo en las subidas y a veces padeciendo la tristeza de imprevistas caídas. Un viaje que es sólo de ida y que nadie sabe cuándo termina y dónde. Por eso, vivir no es llegar, sino seguir.

Vivir es avanzar con alegría, aprender, ayudar a quienes se rezagan y quizás dejar algunas señales de nuestro aprendizaje para los que lleguen después. La felicidad es sentirse satisfecho con el camino elegido y con la forma en que fuimos capaces de recorrerlo, a pesar de todas nuestras limitaciones. Jacques Lacan decía: “El camino de la satisfacción del sujeto siempre está entre murallas de imposibles”.

JORGE BUCAY
Tomado del Editorial de la Revista “Mente Sana”

Busca dentro de ti la solución a todos los problemas






Busca dentro de ti la solución de todos los problemas, hasta de aquellos que creas mas exteriores y materiales.

Dentro de ti esta siempre el secreto, dentro de ti están todos los secretos.

Aún para abrirte camino en la selva virgen, aún para levantar un muro, aún para tender un puente, has de buscar antes, en ti, el secreto.

Dentro de ti hay tendidos ya todos los puentes están cortadas dentro de ti las malezas y lianas que cierran los caminos. Todas las arquitecturas están ya levantadas, dentro de ti.

Pregunta al arquitecto escondido. Él te dará sus formulas. Antes de ir a buscar el hacha de más filo, la piqueta más dura, la pala más resistente... entra en tu interior y pregunta...

Y sabrás lo esencial de todos los problemas y se te enseñara lo mejor de todas las formulas, y se te dará la más sólida de todas las herramientas. Y acertaras constantemente, puesto que dentro de ti llevas la luz misteriosa de todos los secretos...

AMADO NERVO

LA RESILIENCIA


Un término, que últimamente se escucha mucho, y que tiene un significado muy interesante, sobre todo porque nos abre un mundo de posibilidades frente a las situaciones de crisis que últimamente nos circundan.

 La resiliencia es por definición la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, períodos de dolor emocional, traumas y sobreponerse a ellas. Hay quien la define como la medición de la paciencia, es decir la distancia entre tu paz interior y el estado en el que saltas a gritos. 

Hay también quien la corresponde con el término «entereza». Podemos describirla, como la capacidad de sobreponerse a situaciones de crisis, y además de sobreponerse, incluso resultar fortalecido por ello. Michel Manciaux en su libro: La resiliencia: ¿Mito o realidad? nos plantea: "A pesar de traumas graves, incluso muy graves, o de desgracias más comunes, la resiliencia parece una realidad confirmada por muchísimas trayectorias existenciales e historias de vida exitosas. De hecho, por nuestros encuentros, contactos profesionales y lecturas, todos conocemos niños, adolescentes, familias y comunidades que "encajan" shocks, pruebas y rupturas, y las superan y siguen desenvolviéndose y viviendo -a menudo a un nivel superior- como si el trauma sufrido y asumido hubiera desarrollado en ellos, a veces revelado incluso, recursos latentes y aun insospechados". Sin embargo, no nos confundamos, ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades, como la muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financiero serios, etc., estos son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. 
Lo que diferencia a las personas resilientes es que logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo. A pesar de un considerable estrés y malestar emocional, dichas personas sacan la fuerza que les permite seguir con sus vidas frente la adversidad o la tragedia. Pero, la gran pregunta es: ¿Cómo lo hacen?. La resiliencia no es algo que una persona tenga o no tenga, sino que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar. 

 Las personas resilientes poseen tres características principales: 

· saben aceptar la realidad tal y como es; 
· tienen una profunda creencia en que la vida tiene sentido; y 
· tienen una inquebrantable capacidad para mejorar. 

 Además, presentan las siguientes habilidades: 

Son capaces de identificar de manera precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro. 

Son capaces de gestionar sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden permanecer centrados en situaciones de crisis. 

Saben controlar sus impulsos y su conducta en situaciones de alta presión. 

Tienen un optimismo realista. Es decir, piensan que las cosas pueden ir bien, tienen una visión positiva del futuro, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías. 

Se consideran competentes y confían en sus propias capacidades. 

Son empáticos. Es decir, tienen una buena capacidad para leer las emociones de los demás y conectar con ellas. 

Son capaces de buscar nuevas oportunidades, retos y relaciones para lograr éxito y satisfacción en sus vidas. 


Es importante señalar que las percepciones y los pensamientos influyen en el modo en como afrontamos el estrés y la adversidad. 

 El estilo de pensamiento de las personas resilientes se caracteriza por ser realista, exacto y flexible. Tienen menos pensamientos imprecisos (como la exageración o sacar conclusiones precipitadamente, sin evidencias que las corroboren) e interpretan la realidad de un modo más realista que las personas menos resilientes. 

 Por supuesto ser una persona resiliente, tiene sus beneficios: 

-Tienen una mejor autoestima, 
-Se critican menos a sí mismas, 
-Son más optimistas, Afrontan los retos, 
-Son más sanas físicamente, 
-Tienen más éxito en el trabajo o estudios, 
-Están más satisfechas con sus relaciones, 
-Están menos predispuestas a la depresión,

 Pero ¿Qué contribuye a que una persona sea más resiliente?

 El apoyo emocional es uno de los factores principales. Tener en tu vida personas que te quieren y te apoyan y en quien puedes confiar te hace mucho más resiliente que si estás solo. Permitirte sentir emociones intensas sin temerlas ni huir de ellas, y al mismo tiempo ser capaz de reconocer cuándo necesitas evitar sentir alguna emoción y centrar tu mente en alguna distracción. 

 No huir de los problemas sino afrontarlos y buscar soluciones. Implica ver los problemas como retos que puedes superar y no como terribles amenazas. Tomarte tiempo para descansar y recuperar fuerzas, sabiendo lo que puedes exigirte y cuándo debes parar. Confiar tanto en ti mismo como en los demás. 

 DESARROLLA LA RESILIENCIA EN TI 

 Como comentábamos al inicio de esta entrada, aunque es cierto que unas personas son más resilientes que otras, la resiliencia no es algo que unos tengan y otros no, sino que se trata de una serie de habilidades que se pueden desarrollar. Para ello, te recomendamos algunas pautas interesantes que te ayudarán a elevar tu nivel de resiliencia: 

 Cultivar las relaciones 

 Cultiva un círculo de amistades cercanas y buenas relaciones familiares, porque estas son la personas que te van a escuchar y apoyar en los momentos difíciles, haciéndote más resiliente. 

Usa un pensamiento constructivo 

 Piensa de forma realista. Es decir, no veas los problemas o las crisis como catástrofes terribles e insoportables, sino como retos que has de superar. Procura tener una perspectiva amplia y pensar que esos problemas no van a durar para siempre, sino que acabarán pasando, porque al final así es, todo pasa, y todo cambia. Piensa que tienes la capacidad suficiente como para afrontarlos y encontrar soluciones.

 Desarrolla metas y objetivos 

 Establece metas realistas que te ayuden a empezar a cambiar las cosas que deseas cambiar. Haz algo con regularidad, aunque solo suponga un pequeño paso en la dirección hacia la que deseas avanzar. 

 Acepta la realidad 

 Quien se niega a aceptar la realidad tal y como es nunca podrá cambiarla. Y esto es así por dos motivos: o bien la niegas y cierras los ojos para no verla, lo que implica no hacer nada; o bien te enfureces tanto maldiciendo al mundo, al destino o a los dioses de todas las religiones, que eres incapaz de pensar. Y si no puedes pensar no solucionarás nada. Por otra parte, a veces las cosas no se pueden cambiar en el presente y es necesario saber tener paciencia y esperar. Lo que no tiene arreglo hoy puede tenerlo mañana. Mientras tanto, acepta las cosas como son tratando de sentirte lo mejor posible con lo bueno que tienes en tu vida. 

 Confía en ti mismo 

 A veces un problema parece tan difícil de resolver que nos parece imposible que podamos hacerlo. Este modo de pensar puede conducir a un sentimiento de impotencia, de estar atrapado sin poder hacer nada. Pero realmente no sabes lo que puedes hacer hasta que lo intentas. Por muy difícil que parezca, piensa que encontrarás el modo tarde o temprano y hallarás la solución. Eso es lo que significa confiar en ti y en tu capacidad, simplemente da el primer paso. 

 Sé optimista, aunque sin dejar de ser realista 

 Ser optimista significa esperar que ocurran cosas buenas en tu vida, que la situación mejorará en el futuro, que eres capaz de controlar tu vida y hacer los cambios necesarios, y que la vida puede traerte momentos maravillosos que compensen los momentos amargos. 

 Aprende a crecer con tus problemas

 Los problemas o las crisis son retos que te encuentras en la vida y que te empujan a sacar lo mejor de ti, a ser fuerte, a pensar y buscar soluciones, a actuar. A menudo te empujan a cambiar tu punto de vista y hacerlo más amplio y flexible, te hacen madurar y te hacen ver el mundo y a los demás de un modo más realista. De ti depende que los golpes que te da la vida te vuelvan mejor persona o te vuelvan un ser resentido y amargado por la “injusticia de la vida”.

Esos golpes pueden hacerte más empático, más tolerante con la debilidad humana (la misma que has visto en ti en momentos de crisis), pueden ayudarte a comprender comportamientos y actitudes que no comprendías, pueden enseñarte acerca de tu propia fuerza interior. Los momentos de crisis pueden servir también para ver con claridad que es lo que quieres cambiar en tu vida, a ver con claridad que es lo que ya no quieres, así como cuáles son las personas que valen la pena en tu vida, aquellos con los que de verdad puedes contar y empezar a apreciarlos más al ver su apoyo y su cariño en tiempos duros. 

 Si sabes utilizarla y sacar partido de ella, la adversidad puede ayudarte a ser mejor persona. Por supuesto, no esperamos ni deseamos situaciones limite, estresantes, o difíciles, pero si llegan a nuestra vida, lo mejor es cultivar la actitud que nos permita verlas como maestros que vienen a enseñarnos, y así sacar algo positivo de ellas. 

 Lo que la adversidad hace de ti, depende en gran parte de ti mismo. 

 Y aquí finalizamos compartiendo un cuento que nos recuerda que seremos lo que queramos, solo depende de lo que alimentemos en nosotros mismos, ahí va: 

 Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía: 

 “Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión.” 

 El nieto preguntó: “Abuelo, ¿Dime cual de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”

 El abuelo contestó: “Aquel que yo alimente.” 

 ¿Y tú que decides alimentar en tí?

Tu puedes convertir los aspectos más terribles de la vida en oportunidades sanadoras es una tarea que requiere de tanta creatividad como valentía, pero que brinda a su vez la posibilidad de edificar un futuro más feliz.

jueves, 16 de enero de 2014

Energía sanadora de los minerales a través del agua




Cuando profundizamos en la propiedad de determinados minerales como los cuarzos, nos damos cuenta de que hay energías que necesitamos "siempre". Los beneficios de la relajación al utilizar la amatista, el equilibrio de las emociones que obtenemos con el cuarzo rosa o simplemente la fuerza del cuarzo de cristal deberían acompañarnos, como decimos, siempre.

Una manera fácil y eficaz de lograrlo es potenciar con los minerales el agua que bebemos. El simple gesto de depositar un canto rodado de cuarzo en una botella de agua mineral puede cambiar toda la vibración de nuestro cuerpo.

Es aconsejable que sólo utilicemos cuarzos ya que, según su composición, hay minerales que se pueden deshacer en el agua.

El cuarzo elegido debe ser limpiado con sal seca durante toda una noche y, luego, potenciado según su vibración, exponiéndolo al sol o la luna.

La exposición de los minerales después de su limpieza logra potenciar su fuerza y despertar sus vibraciones más sutiles.

Todos los cuarzos de color amarillo, rojizo o transparente los expondremos de diez a quince minutos al sol, mientras que a aquellos que sean azules, morados, rosas o verdes los expondremos a la luz de la luna creciente o llena.

A continuación, una vez habiendo limpiado el mineral con agua corriente, lo introducimos en una botella o garrafa de agua. El color del envase no es lo más importante y sirven las de plástico que encontramos normalmente en el supermercado.

Después de veinte minutos que el agua esté en contacto con el mineral ya podremos notar que este líquido tiene una vibración más alta y por tanto a nivel sutil nuestro cuerpo, al ingerirla, se beneficiará del cambio de la vibración.

En sentido figurado, es como si el cuarzo "despertara" el agua de nuestro cuerpo, purificándola con el aumento de vibración y ayudando a eliminar "impurezas sutiles", negatividad y toxicidad del organismo.
Según la sensibilidad de cada uno, podremos incluso llegar a advertir el cambio de vibración al sentir que el agua es más ligera y realmente "especial". Si agudizamos nuestros sentidos, percibiremos el gusto y el beneficio de un agua potenciada con cuarzos. En pocas semanas lo notaremos y nuestro cuerpo lo agradecerá.

miércoles, 15 de enero de 2014

Discurso del Dalai Lama en el premio Nobel de la Paz (Español e Inglés)


(Español)
Hermanos y hermanas:
Es un honor y un placer estar hoy entre ustedes. Me alegro realmente de ver muchos viejos amigos que han venido de diferentes rincones del mundo y de poder hacer nuevos amigos, a quienes espero encontrar de nuevo en el futuro. Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos nosotros somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero esto es superficial, en lo básico, somos seres humanos semejantes y esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad.
Pensando sobre lo que podía decir hoy, he decidido compartir con ustedes algunos de mis pensamientos sobre los problemas comunes con los que todos nosotros, como miembros de la familia humana, nos enfrentamos. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, si no una necesidad. Dependemos los unos de los otros en tantas cosas que ya no podemos vivir en comunidades aisladas, ignorando lo que ocurre fuera de ellas. Cuando nos encontramos con dificultades necesitamos ayudarnos los unos a los otros, y debemos compartir la buena fortuna que gozamos. Les hablo solamente como otro ser humano, como un sencillo monje. Si encuentran útil lo que digo, espero que intenten practicarlo.
Hoy también deseo compartir con ustedes mis sentimientos con respecto a la difícil situación y las aspiraciones del pueblo del Tíbet. El Premio Nobel es un premio que ellos bien merecen por su valor e inagotable determinación durante los pasados cuarenta años de ocupación extranjera. Como libre portavoz de mis compatriotas cautivos, hombres y mujeres, siento que es mi deber levantar la voz en su favor. No hablo con un sentimiento de ira u odio contra aquellos que son responsables del inmenso sufrimiento de nuestro pueblo y de la destrucción de nuestra tierra, nuestros hogares y nuestra cultura. Ellos también son seres humanos que luchan por encontrar la felicidad y merecen nuestra compasión. Sólo hablo para informarles de la triste situación de hoy en día de mi país y de las aspiraciones de mi pueblo, porque en nuestra lucha por la libertad, sólo poseemos como única arma la verdad.
La comprensión de que somos básicamente seres humanos semejantes que buscan felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y compasión por los demás. Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en él, cada vez más reducido, mundo en el que vivimos. Porque si cada uno de nosotros buscamos egoísticamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo. Sabemos que hacer una guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal.
En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos. Gracias a los extraordinarios medios de comunicación tecnológicos, no sólo conocemos lo que ocurre en otra parte, sino que también nos vemos afectados directamente por los acontecimientos de sitios remotos. Nos sentimos tristres cuando hay niños hambrientos en el Este de África. Del mismo modo, nos alegramos cuando una familia se reúne, después de una separación de décadas debida al Muro de Berlín. Cuando ocurre un accidente nuclear a muchos kilómetros de distancia, en otro país, nuestras cosechas y ganado se contaminan y nuestra salud y sustento se ven amenazados. Nuestra propia seguridad aumenta cuando la paz irrumpe entre las facciones que luchan enotros continentes.
Pero la guerra o la paz, la destrucción o la protección de la naturaleza, la violación o el fomento de los derechos humanos y libertades democráticas, la pobreza o bienestar material, la falta de valores esoirituales y morales o su existencia y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que pueden ser analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan ser tratados con ese entendimiento.
La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura inflingida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la insensata deforestación de un país vecino. La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está alimentada y donde los individuos y las naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor, sólo se puede lograr a través del desarrollo de la paz mental. Los otros fenómenos mencionados anteriormente están igualmente relacionados. Así, por ejemplo, comprendemos que un medio ambiente limpio, riqueza o democracia tienen poco valor frente a la guerra, especialmente la guerra nuclear, y que el desarrollo material no es suficiente para asegurar la felicidad humana.
El progreso material es por supuesto, importante para el avance humano. En Tíbet dimos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo, el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos. Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales. La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán el profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias.
Por lo tanto, está bien claro que tiene una gran importancia comprender la interrelación entre estos y otros fenómenos y considerar y tratar de resolver los problemas de una forma equilibrada que tenga en consideración los diferentes aspectos. Por supuesto, no es fácil. Peo el intentar resolver un problema tiene poco beneficio si actuando de esta forma creamos otros igualmente serios. Por tanto, no tenemos alternativa: debemos desarrollar un sentido de responsabilidad universal, no sólo en el aspecto geográfico, sino también con respecto a las diferentes cuestiones con las que se enfrenta nuestro planeta.
La responsabilidad no descansa sólo en los líderes de nuestros países o en aquéllos que han sido elegidos para hacer un tabajo concreto. Está individualmente en cada uno de nosotros. La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con todos a nuestro alrededor. Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz puede ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayuda también a nosotros a desarrollar paz y felicidad interior. Y hay maneras en las que podemos trabajar conscientemente para desarrollar sentimientos de amor y bondad. Para algunos de nosotros, la forma más efectiva de hacerlo es a través de las prácticas religiosas. Para otros, pueden ser prácticas no religiosas. Lo importante es que cada uno de nosotros hagamos un esfuerzo sincero de tomar seriamente nuestra responsabilidad por los demás y por el medio ambiente. (…). Muchas gracias.
Permítanme compartir con ustedes una corta oración que me da una gran inspiración y determinación:
“Por tanto tiempo como dure el espacio
y tanto tiempo como permanezcan seres vivos,
hasta entonces, pueda yo también permanecer
para disipar la miseria del mundo”.
Dalai Lama 1989

(English)

The Nobel Peace Prize 1989
The 14th Dalai Lama

Nobel Lecture

Nobel Lecture, December 11, 1989

Brothers and Sisters:
It is an honour and pleasure to be among you today. I am really happy to see so many old friends who have come from different corners of the world, and to make new friends, whom I hope to meet again in the future. When I meet people in different parts of the world, I am always reminded that we are all basically alike: we are all human beings. Maybe we have different clothes, our skin is of a different colour, or we speak different languages. That is on the surface. But basically, we are the same human beings. That is what binds us to each other. That is what makes it possible for us to understand each other and to develop friendship and closeness.
Thinking over what I might say today, I decided to share with you some of my thoughts concerning the common problems all of us face as members of the human family. Because we all share this small planet earth, we have to learn to live in harmony and peace with each other and with nature. That is not just a dream, but a necessity. We are dependent on each other in so many ways, that we can no longer live in isolated communities and ignore what is happening outside those communities, and we must share the good fortune that we enjoy. I speak to you as just another human being; as a simple monk. If you find what I say useful, then I hope you will try to practise it.
I also wish to share with you today my feelings concerning the plight and aspirations of the people of Tibet. The Nobel Prize is a prize they well deserve for their courage and unfailing determination during the past forty years of foreign occupation. As a free spokesman for my captive countrymen and -women, I feel it is my duty to speak out on their behalf. I speak not with a feeling of anger or hatred towards those who are responsible for the immense suffering of our people and the destruction of our land, homes and culture. They too are human beings who struggle to find happiness and deserve our compassion. I speak to inform you of the sad situation in my country today and of the aspirations of my people, because in our struggle for freedom, truth is the only weapon we possess.
The realisation that we are all basically the same human beings, who seek happiness and try to avoid suffering, is very helpful in developing a sense of brotherhood and sisterhood; a warm feeling of love and compassion for others. This, in turn, is essential if we are to survive in this ever shrinking world we live in. For if we each selfishly pursue only what we believe to be in our own interest, without caring about the needs of others, we not only may end up harming others but also ourselves. This fact has become very clear during the course of this century. We know that to wage a nuclear war today, for example, would be a form of suicide; or that by polluting the air or the oceans, in order to achieve some short-term benefit, we are destroying the very basis for our survival. As interdependents, therefore, we have no other choice than to develop what I call a sense of universal responsibility.
Today, we are truly a global family. What happens in one part of the world may affect us all. This, of course, is not only true of the negative things that happen, but is equally valid for the positive developments. We not only know what happens elsewhere, thanks to the extraordinary modern communications technology. We are also directly affected by events that occur far away. We feel a sense of sadness when children are starving in Eastern Africa. Similarly, we feel a sense of joy when a family is reunited after decades of separation by the Berlin Wall. Our crops and livestock are contaminated and our health and livelihood threatened when a nuclear accident happens miles away in another country. Our own security is enhanced when peace breaks out between warring parties in other continents.
But war or peace; the destruction or the protection of nature; the violation or promotion of human rights and democratic freedoms; poverty or material well-being; the lack of moral and spiritual values or their existence and development; and the breakdown or development of human understanding, are not isolated phenomena that can be analysed and tackled independently of one another. In fact, they are very much interrelated at all levels and need to be approached with that understanding.
Peace, in the sense of the absence of war, is of little value to someone who is dying of hunger or cold. It will not remove the pain of torture inflicted on a prisoner of conscience. It does not comfort those who have lost their loved ones in floods caused by senseless deforestation in a neighbouring country. Peace can only last where human rights are respected, where the people are fed, and where individuals and nations are free. True peace with oneself and with the world around us can only be achieved through the development of mental peace. The other phenomena mentioned above are similarly interrelated. Thus, for example, we see that a clean environment, wealth or democracy mean little in the face of war, especially nuclear war, and that material development is not sufficient to ensure human happiness.
Material progress is of course important for human advancement. In Tibet, we paid much too little attention to technological and economic development, and today we realise that this was a mistake. At the same time, material development without spiritual development can also cause serious problems, In some countries too much attention is paid to external things and very little importance is given to inner development. I believe both are important and must be developed side by side so as to achieve a good balance between them. Tibetans are always described by foreign visitors as being a happy, jovial people. This is part of our national character, formed by cultural and religious values that stress the importance of mental peace through the generation of love and kindness to all other living sentient beings, both human and animal. Inner peace is the key: if you have inner peace, the external problems do not affect your deep sense of peace and tranquility. In that state of mind you can deal with situations with calmness and reason, while keeping your inner happiness. That is very important. Without this inner peace, no matter how comfortable your life is materially, you may still be worried, disturbed or unhappy because of circumstances.
Clearly, it is of great importance, therefore, to understand the interrelationship among these and other phenomena, and to approach and attempt to solve problems in a balanced way that takes these different aspects into consideration. Of course it is not easy. But it is of little benefit to try to solve one problem if doing so creates an equally serious new one. So really we have no alternative: we must develop a sense of universal responsibility not only in the geographic sense, but also in respect to the different issues that confront our planet.
Responsibility does not only lie with the leaders of our countries or with those who have been appointed or elected to do a particular job. It lies with each one of us individually. Peace, for example, starts with each one of us. When we have inner peace, we can be at peace with those around us. When our community is in a state of peace, it can share that peace with neighbouring communities, and so on. When we feel love and kindness towards others, it not only makes others feel loved and cared for, but it helps us also to develop inner happiness and peace. And there are ways in which we can consciously work to develop feelings of love and kindness. For some of us, the most effective way to do so is through religious practice. For others it may be non-religious practices. What is important is that we each make a sincere effort to take our responsibility for each other and for the natural environment we live in seriously.
I am very encouraged by the developments which are taking place around us. After the young people of many countries, particularly in northern Europe, have repeatedly called for an end to the dangerous destruction of the environment which was being conducted in the name of economic development, the world's political leaders are now starting to take meaningful steps to address this problem. The report to the United Nations Secretary-General by the World Commission on the Environment and Development (the Brundtland Report) was an important step in educating governments on the urgency of the issue. Serious efforts to bring peace to war-torn zones and to implement the right to self-determination of some people have resulted in the withdrawal of Soviet troops from Afghanistan and the establishment of independent Namibia. Through persistent nonviolent popular efforts dramatic changes, bringing many countries closer to real democracy, have occurred in many places, from Manila in the Philippines to Berlin in East Germany. With the Cold War era apparently drawing to a close, people everywhere live with renewed hope. Sadly, the courageous efforts of the Chinese people to bring similar change to their country was brutally crushed last June. But their efforts too are a source of hope. The military might has not extinguished the desire for freedom and the determination of the Chinese people to achieve it. I particularly admire the fact that these young people who have been taught that "power grows from the barrel of the gun", chose, instead, to use nonviolence as their weapon.
What these positive changes indicate, is that reason, courage, determination, and the inextinguishable desire for freedom can ultimately win. In the struggle between forces of war, violence and oppression on the one hand, and peace, reason and freedom on the other, the latter are gaining the upper hand. This realisation fills us Tibetans with hope that some day we too will once again be free.
The awarding of the Nobel Prize to me, a simple monk from faraway Tibet, here in Norway, also fills us Tibetans with hope. It means, despite the fact that we have not drawn attention to our plight by means of violence, we have not been forgotten. It also means that the values we cherish, in particular our respect for all forms of life and the belief in the power of truth, are today recognised and encouraged. It is also a tribute to my mentor, Mahatma Gandhi, whose example is an inspiration to so many of us. This year's award is an indication that this sense of universal responsibility is developing. I am deeply touched by the sincere concern shown by so many people in this part of the world for the suffering of the people of Tibet. That is a source of hope not only for us Tibetans, but for all oppressed people.
As you know, Tibet has, for forty years, been under foreign occupation. Today, more than a quarter of a million Chinese troops are stationed in Tibet. Some sources estimate the occupation army to be twice this strength. During this time, Tibetans have been deprived of their most basic human rights, including the right to life, movement, speech, worship, only to mention a few. More than one sixth of Tibet's population of six million died as a direct result of the Chinese invasion and occupation. Even before the Cultural Revolution started, many of Tibet's monasteries, temples and historic buildings were destroyed. Almost everything that remained was destroyed during the Cultural Revolution. I do not wish to dwell on this point, which is well documented. What is important to realise, however, is that despite the limited freedom granted after 1979, to rebuild parts of some monasteries and other such tokens of liberalisation, the fundamental human rights of the Tibetan people are still today being systematically violated. In recent months this bad situation has become even worse.
If it were not for our community in exile, so generously sheltered and supported by the government and people of India and helped by organisations and individuals from many parts of the world, our nation would today be little more than a shattered remnant of a people. Our culture, religion and national identity would have been effectively eliminated. As it is, we have built schools and monasteries in exile and have created democratic institutions to serve our people and preserve the seeds of our civilisation. With this experience, we intend to implement full democracy in a future free Tibet. Thus, as we develop our community in exile on modern lines, we also cherish and preserve our own identity and culture and bring hope to millions of our countrymen and -women in Tibet.
The issue of most urgent concern at this time, is the massive influx of Chinese settlers into Tibet. Although in the first decades of occupation a considerable number of Chinese were transferred into the eastern parts of Tibet - in the Tibetan provinces of Amdo (Chinghai) and Kham (most of which has been annexed by neighboring Chinese provinces) - since 1983 an unprecedented number of Chinese have been encouraged by their government to migrate to all parts of Tibet, including central and western Tibet (which the People's Republic of China refers to as the so-called Tibet Autonomous Region). Tibetans are rapidly being reduced to an insignificant minority in their own country. This development, which threatens the very survival of the Tibetan nation, its culture and spiritual heritage, can still be stopped and reversed. But this must be done now, before it is too late.
The new cycle of protest and violent repression, which started in Tibet in September of 1987 and culminated in the imposition of martial law in the capital, Lhasa, in March of this year, was in large part a reaction to this tremendous Chinese influx. Information reaching us in exile indicates that the protest marches and other peaceful forms of protest are continuing in Lhasa and a number of other places in Tibet, despite the severe punishment and inhumane treatment given to Tibetans detained for expressing their grievances. The number of Tibetans killed by security forces during the protest in March and of those who died in detention afterwards is not known but is believed to be more than two hundred. Thousands have been detained or arrested and imprisoned, and torture is commonplace.
It was against the background of this worsening situation and in order to prevent further bloodshed, that I proposed what is generally referred to as the Five-Point Peace Plan for the restoration of peace and human rights in Tibet. I elaborated on the plan in a speech in Strasbourg last year. I believe the plan provides a reasonable and realistic framework for negotiations with the People's Republic of China. So far, however, China's leaders have been unwilling to respond constructively. The brutal suppression of the Chinese democracy movement in June of this year, however, reinforced my view that any settlement of the Tibetan question will only be meaningful if it is supported by adequate international guarantees.
The Five-Point Peace Plan addresses the principal and interrelated issues, which I referred to in the first part of this lecture. It calls for (1) Transformation of the whole of Tibet, including the eastern provinces of Kham and Amdo, into a zone of Ahimsa (nonviolence); (2) Abandonment of China's population transfer policy; (3) Respect for the Tibetan people's fundamental rights and democratic freedoms; (4) Restoration and protection of Tibet's natural environment; and (5) Commencement of earnest negotiations on the future status of Tibet and of relations between the Tibetan and Chinese people. In the Strasbourg address I proposed that Tibet become a fully self-governing democratic political entity.
I would like to take this opportunity to explain the Zone of Ahimsa or peace sanctuary concept, which is the central element of the Five-Point Peace Plan. I am convinced that it is of great importance not only for Tibet, but for peace and stability in Asia.
It is my dream that the entire Tibetan plateau should become a free refuge where humanity and nature can live in peace and in harmonious balance. It would be a place where people from all over the world could come to seek the true meaning of peace within themselves, away from the tensions and pressures of much of the rest of the world. Tibet could indeed become a creative center for the promotion and development of peace.


miércoles, 8 de enero de 2014

Jesus Cristo y el amor por los animales (segunda y última parte)

LOS APÓSTOLES ERAN VEGETARIANOS

Para saber lo que Jesús enseñó sobre el tema del amor a los animales y a la alimentación sin carne, es de provecho saber cómo lo cumplieron sus apóstoles y discípulos. Algunos textos an­tiguos, que de forma significativa no fueron acogidos en el canon de la Biblia, nos dicen lo siguiente al respecto:

PEDRO
“Yo vivo de pan y olivas, a las que sólo en ocasiones añado alguna verdura”.
Homilías clementinas XII, 6 ; rec. VII, 6

PABLO
“Jesús me ordenó que no comiera nin­guna carne ni bebiera ningún vino, sino sólo pan, agua y frutos, para que me halle puro cuando quiera hablar conmigo“.
Toledoth Jeschu, Edición Krauss, Berlín 1902, pág. 113, Palabras de Pablo

MATEO
“Mateo vivía de granos, frutos de árboles y verduras, sin carne”.
Clemente de Alejandría, Paidagogus II, 1, 16

JUAN
“Juan no comió nunca carne”.
Hegesipo, historiador de la Iglesia, según Eusebio. Historia de la Iglesia II, 3

SANTIAGO
“Santiago, el hermano del Señor, vivía de semillas y plantas, y no probó ni la carne ni el vino”.
Epístolas a Fausto XXII, 3




TAMBIÉN LOS PADRES DE LA IGLESIA
ADVIRTIERON SOBLRE EL CONSUMO DE LA CARNE

Los Padres de la Iglesia o redactores de la Iglesia conocían todavía las fuentes y los manuscritos más antiguos y citaban de ellos. Muchos de ellos habían vivido ya entonces de forma vegetariana/vegana y se habían abstenido del alcohol, o bien recomendaron este tipo de vida. De ello podemos recibir informaciones sobre la alimentación de los primeros cristianos.

JUAN CRISÓSTOMO
acerca de un grupo de cristianos ejemplares
354-407

“Entre ellos no hay ningún derramamiento de sangre; ningún animal es matado ni troceado; entre ellos no se huele el espantoso olor de la comida de carne..., no se oye ningún alboroto ni ruido tumultuoso. Comen sólo pan, que se ganan con su trabajo, y agua, que les ofrece una fuente pura. Si desean una comida más abundante, se complacen con frutos, y en ellos encuentran un placer más grande que ante la mesa de un rey”.
Homilía 69

CLEMENTE DE ALEJANDRÍA
“¿No existe, pues, en el marco de una sencillez moderada una diversidad de comidas sanas: verduras, raíces, olivas, hortalizas, leche, queso, frutas y toda clase de alimentos secos? Entre los alimentos son preferibles aquellos que pueden consumirse directamente sin necesidad de cocerlos, pues en todo momento se nos ofrecen listos para ser comidos y son los más sencillos. Por este motivo el apóstol Mateo vivía de semillas, frutos de piel dura y verdura, sin carne. Y Juan, que guardaba la temperancia en grado supremo, comía brotes de hojas y miel silvestre. Pero los sacrificios sangrientos, así lo creo, fueron descubiertos sólo por los hombres que buscaban un pretexto para comer carne, que también hubieran podido tener sin este tipo de idolatría“.
Clemente de Alejandría, Paidagogus II

QUINTO SÉPTIMO TERTULIANO (aprox. 160-221)
Tertuliano defendió a menudo a los cristianos cuando eran acusados de practicar sacrificios humanos.“¿Cómo debo calificar vuestra creencia de que codiciemos la sangre humana, cuando sabéis que aborrecemos la sangre animal?“
Apol. Cap. 9; Cit. S. Robert Springer, pág.292

GREGORIO DE NICEA - Padre de la Iglesia de Capadocia
“La siembra del buen padre es sin embargo el buen trigo, del cual hornea el pan... La glotonería de las comidas de carne es una injusticia infamante y deseo que aspiréis sobre todo a ofrecer a vuestra alma un alimento de duración eterna”.
Robert Springer, Enkarpa, 1884

JERÓNIMO
“Sería mejor que no comieras ninguna carne ni bebieras ningún vino. Pues el uso del vino comenzó con el comer carne, después del diluvio universal“.
“Comidas inofensivas son comidas que son obtenidas sin el derramamiento de sangre”.
„El placer por la carne, por beber vino y saturar el estómago son los semilleros de la conscupiscencia“.
Jerónimo, Adversus Jovinanum 1, 30

AURELIO AGUSTINO (354-430)
Padre de la Iglesia y el instructor de la Iglesia más grande de la antigüedad, vivía también sólo de alimentos vegetales. El atribuía al consumo de la carne las pasiones funestas de los hombres. En una de sus obras cita a Pablo (Rom. 14, 21), donde este aconseja no comer ninguna carne ni beber ningún vino.
Sobre la verdadera religión II, 161, 168

BASILIO EL GRANDE (354-430)
“El cuerpo que se carga de comidas de carne, es atacado por las enfermedades; un modo de vida moderado lo hace más sano y más fuerte y le corta la raíz al mal. Los olores de las comidas de carne ensombrecen la luz del espíritu. Dificilmente puede amarse la virtud si uno se alegra con los platos y banquetes de carne”.
Basilio el grande, Enkarpa, 1884

“La carne es un alimento contrario a la natualeza, que pertenece a un mundo pasado”.
Homilías clementinas III, 45

“Los cristianos se abstenían de todo alimento animal“.
Plinio en una carta a Trajano, Ep. Lib.X.96

“En el paraíso terrenal
no había ningún vino,
no se sacrificaba a ningún animal,
no se comía ninguna carne”.

“Tanto tiempo como se viva moderadamente, crecerá la dicha de la casa,
los animales se encontrarán en seguridad, no se derramará
ninguna gota de sangre ni se matará a ningún animal.
El cuchillo del cocinero no se utilizará, la mesa estará cubierta
de los frutos que la naturaleza regala y uno se contentará con ello”.

De las epístolas de Basilio el Grande (329-379)
cit. según Karl Anders Skriver,

Die vergessenen Anfänge der Schöpfung und des Christentums (Los comienzos olvidados de la Creación y del cristianismo), pág.123

LOS PECADOS DE LOS HOMBRES FUERON LOS
QUE HICIERON "PELIGROSOS" A LOS ANIMALES

Los animales salvajes reciben su nombre por su naturaleza salvaje, no porque fueran creados peligrosos desde el principio..., sino que los pecados de los hombres los hicieron peligrosos. Pues al apartarse el hombre del camino, también aquellos le siguieron...

Si el hombre se alza ahora de nuevo a una existencia correspondiente a su naturaleza y no obra más maldades, también aquellos volverán de nuevo a su ser manso original.

Teófilo de Antioquía,
segunda mitad del siglo II

** Para descubrir el amor de los humanos hacia los animales te recomendamos este sitio:
MAXFIELD PAPILLLON "un pequeño perro con un gran propósito"

También podrás compartir la biografía de tu perro o gato que haya partido de este plano físico, como homenaje a tu gran amigo y lo puedes hacer en cualquier idioma, enviar fotos y dibujos si lo deseas.

domingo, 5 de enero de 2014

El amor de Jesus Cristo por los animales (Primera parte)



 
 "Entonces Dios dijo:      
He aquí que os  doy
toda planta que da semilla,
que existe sobre la faz de la Tierra
y todos los árboles portadores
de frutos que dan semillas.
Estos deben serviros de alimento.

Y a todos los animales del campo,
a todas las aves del cielo
y a todo cuanto se mueve
sobre la tierra y que posee aliento vital,
les doy toda hierba verde como alimento.
Y así sucedió. Entonces vió Dios todo cuanto había hecho:
Y he aquí que estaba muy bien“.

Génesis 1,29-31

Los textos de la Biblia nacieron con el transcurso de los  siglos. Los hombres escribieron lo que había sido transmitido por la tradición y lo que correspondía a sus propias ideas, que a menudo eran poco compatibles con Dios. Así ha sucedido por ejemplo en lo concerniente a la rapiña sangrienta de cadáveres de animales que supuestamente Moisés llevó a cabo en las celebraciones ante los altares expiatorios. Lo mismo sucede también en el Antiguo Testamento con muchas “instrucciones de Dios“ de cometer infanticidio, robos con asesinato e incluso genocidio, de modo que los nazis se pudieron remitir sin escrúpulos a la Biblia para justificar sus crí­menes, al igual que Martín Lutero para justificar sus sentencias, o al igual que lo hace pocos años un instigador de la guerra de nacionalidad yugoslava.

También el Nuevo Testamento es una obra humana, una recopilación de textos, de cuya compilación resultaron las “Sagradas Escrituras” por decreto eclesiástico. Muchas cosas que de la misma manera habrían de haber sido “sagradas” no encontraron ninguna inclusión en ellas. Mucho de lo que enseñó Jesús de Nazaret permaneció oculto en escritos apócrifos y no fue recogido en la recopilación de los escritos que hoy nos son presentados como evangelio oficial.

Cuando hace aproximadamente 1600 años Jerónimo realizó la primera traducción completa (al latín) de la Biblia por encargo del Papa, estuvo bajo la gran presión del poder eclesiástico y de las fuerzas políticas que estaban surgiendo. Temas como la reencarnación, la ley de siembra y cosecha y las enseñanzas del Nazareno acerca de una relación pacífica de los hombres con los animales, no encontraron ningún lugar en la Biblia eclesiástica. Que Jerónimo conocía bien el amor de Jesús por los animales, lo demuestra claramente la cita de esta página.

Aunque en la Biblia oficial fueran silenciadas muchas cosas, la verdad sale a la luz. Este folleto también contribuirá a ello.

Con esta reunión de citas queremos mos­trar la conexión con el cristianismo originario y rehabilitar a Jesús como amigo de los animales. ¿Quién quiere ayudar a difundir esta verdad?

“EL PLACER POR LA CARNE ERA DESCONOCIDO HASTA EL DILUVIO UNIVERSAL;
PERO DESDE EL DILUVIO SE HOS HAN EMBUTIDO
LAS FIBRAS Y LOS JUGOS PESTILENTES DE LA CARNE ANIMAL...

JESUCRISTO, QUE APARECIÓ CUANDO SE CUMPLIÓ EL TIEMPO,
VOLVIÓ A UNIR EL FINAL CON EL PRINCIPIO, DE MANERA
QUE YA NO NOS ESTÁ PERMITIDO COMER MÁS CARNE”.


Jerónimo (331 – 420)
(Adversus Jovinanum 1,30)

PALABRAS DE LOS PROFETAS EN CONTRA DE LOS
SACRIFICIOS DE ANIMALES Y DEL COMER CARNE

Al lector de la Biblia se le hace creer en numerosas páginas sobre Moisés, que Dios quería que los animales fueran torturados y sacrificados para complacerle. Estos textos fueron tan habilidosamente manipulados, que los creyentes tenían que creer que Dios era un ser perverso, brutal, carente de amor e iracundo, que se alegraba de la matanza brutal y sin sentido de los animales. Quién crea que esto es la palabra de Dios, como lo pretende una de las grandes instituciones, cae en la trampa del oscurecimiento de la verdad. Sin embargo, quien lea exactamente a los profetas, encontrará incluso en la Biblia no pocas palabras verdaderas de Dios que escaparon claramente a los “correctores“ y falsificadores de los escritos :

OSEAS
“Sus sacrificios de animales y el consumo de la carne me son abominables y el Señor no se complace en ello, sino que se acordará de su iniquidad y los castigará por sus pecados“.
Oseas 8, 13

ISAÍAS
“Quien inmola a un toro es como quien ma­ta a un hombre; quien sacrifica a una oveja es como si estrangula a un perro; quien presenta víctimas para alimento es como el que ofrece sangre de cerdo; quien quema incienso es como si ensalza a un ídolo. Estas cosas eligen en sus caminos y sus almas se complacen en sus abominaciones”.
Isaías 66,3

AMÓS
“Yo aborrezco y rechazo con desprecio vuestras fiestas y no me complace el olor de vuestras asambleas. Y tanto si me ofrecéis holocaustos como oblaciones, no gustaré de ellos; tampoco me complace ver vuestros sacrificios de agradecimiento más exquisitos. ¡Aparta de mí el griterío de tus cantares, pues no me gusta oír la música de tu lira! Pero que se manifieste la Justicia discurriendo como el agua y la rectitud como una corriente poderosa“.
Amós 5, 21-24

JEREMÍAS
“¿Qué me importa el incienso de los reinos árabes y la caña aromática procedente de tierras lejanas? Vuestros holocaustos no me son aceptos y vuestros sacrificios no me agradan“.
Jeremías 6,20

ISAÍAS
“¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?“ Dice Yavé. “Estoy harto de holocaustos de carneros y de grasa de cebones, y no me complazco en la sangre de novillos, corderos y machos cabríos. Cuando venís a mostraros ante mí, ¿quién reclama esto de vuestras manos?“
Isaías 1, 11 – 12 y s.

MIQUEAS
“¿Con qué me reconciliaré con Yavé y me inclinaré ante el Dios de las alturas?¿Me reconciliaré acaso con holocaustos y terneros añales? ¿Acaso se complacerá Yavé en miles de carneros, en miriadas de ríos de aceite? ¿O he de entregarle a mi hijo primogénito, el fruto de mis entrañas, por mi prevaricación, por el pecado de mi alma? Dicho está, oh hombre, lo que es bueno y lo que el Señor reclama de ti no es otra cosa sino mantener la palabra de Dios (que no es idéntica a la palabra de la Biblia), ejercitarte en amar y ser humilde ante tu Dios“.
Miqueas 6, 6 – 8

ISAÍAS
“Y cuando me extendéis vuestras manos, aparto mis ojos de vosotros; y aunque mul­tipliquéis las plegarias, no os escucho, pues vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad vuestra maldad de delante de mis ojos, cesad de obrar mal, aprended a obrar bien, aspirad a la Justicia y ayudad a los oprimidos ”.
Isaías 1, 15 – 17

OSEAS
“Pues deseo amor y no sacrificios y el conocimiento de Dios y no holocaustos“.
Oseas 6, 6

JEREMÍAS
“Pues Yo no hablé a vuestros padres ni les dí orden alguna el día que los saqué de Egipto sobre holocaustos ni otros sacrificios“. Jeremías 7, 22

“Si tuviera hambre no te lo diría, pues mío es el Orbe de la Tierra y todo lo que hay en ella. ¿Piensas que quiero comer carne de toro o beber sangre de chivos?“
Salmo 50, 13 –14

“No te juntes con los borrachos de vino, ni con quienes se deleitan en el consumo de la carne“.
Proverbios 23, 20



JESÚS DE NAZARET HABLÓ EN CONTRA
DE LOS SACRIFICIOS DE ANIMALES

“He venido para abolir los sacrificios, y si no cesáis de sacrificar, la ira de Dios (la ley de causa y efecto) tampoco os dejará“.
Palabras de Jesús, cit. por Epifanio, Panarion 3,16

“Yo quiero misericordia y no sacrificios“.
N.T. Mateo 9, 13

“¿Es que no está escrito: Mi casa ha de ser llamada casa de oración para todos los pueblos? ¡Mas vosotros habéis hecho de ella una cueva de ladrones!”
Jesús en Mateo 11, 17  

***Continuará:




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